
Esta primavera, cuatro familias de las tierras altas se mudaron a viviendas seguras y duraderas, construidas para resistir la temporada de lluvias y los años por venir. Cada hogar se levantó junto con la familia que lo habita.
Construidos juntos, no entregados desde afuera
Cada hogar es una colaboración. Las familias ayudan a construir, los vecinos aportan su esfuerzo y el trabajo se convierte en un logro compartido que toda la comunidad celebra.
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Bien, esta es una de las maneras en que apoyamos a las comunidades alrededor de las iglesias
y los centros comunitarios que construimos. Hay muchas viviendas de los vecinos como esta
que están hechas de barro o de láminas de metal que se oxidan mucho y tienen agujeros.
Entonces recorremos las viviendas para ver cuáles están en peores condiciones. Por ejemplo, si rodeamos
este lado, pueden ver varios agujeros. Las láminas están oxidadas, viejas y
tienen muchos agujeros. En cuanto llega la temporada de lluvias, toda esa agua entra
directamente en las casas. Lo que hacemos es revisar cuántas láminas necesitamos
reemplazar, comprarlas y venir a cambiarlas. Es para que ustedes vean
la pobreza que hay y lo difícil que es sobrevivir aquí en la selva,
especialmente con los bajos ingresos y los niveles de pobreza de aquí. Gracias.
Más que cuatro paredes
Un hogar seguro cambia lo que una familia puede imaginar: niños con un lugar seco para estudiar, padres que pueden trabajar sin preocuparse por la próxima tormenta y una base sobre la cual construir un futuro.
Tu generosidad hace posible el próximo hogar.
Escrito por Guatemala Hope para Guatemala Hope.